sábado, 5 de julio de 2014

A LA MESA DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS



Al amparo de lo establecido en el Reglamento de la Cámara, se presenta la siguiente PREGUNTA, dirigida al Gobierno para la que se solicita respuesta escrita.

El 19 de octubre de 1936, "previamente citados por el Comandante Militar Don Jesús Ve/asco", según consta el Acta, y "con una vibrante exclamación de ¡¡ Viva España y su glorioso Ejército Nacional !!", se acordó "por unanimidad" la creación de una Comisión Gestora del Ayuntamiento de Azaña (Toledo) y "recogiendo el sentir del pueblo" también se acordó solicitar de "Su Excelencia ej Jefe del Estgdo que en lo sucesivo esta villa lleve e( nombre de Numancia de la Sagra por el hecho transcendental de haber sido reconquistada por los gloriosos Escuadrones del Regimiento de Numancia en la inolvidable mañana del día dieciocho de los corrientes".


La Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura, establece una serie de medidas en relación con los símbolos conmemorativos de la Guerra Civil y la Dictadura, sustentadas en el principio de evitar cualquier exaltación de la sublevación militar, en el convencimiento de que los ciudadanos tienen derecho a que así sea. Se trata, pues, de recuperar la Memoria Histórica, y rectificar, si aún es posible, el atropello que supuso la imposición de símbolos propios del bando vencedor y la supresión de los existentes durante el régimen democrático y constitucional que fue la II República Española. En este sentido, la imposición del nombre de Numancia de la Sagra, borrando del mapa el nombre histórico de Azaña, que este pueblo había tenido durante 800 años, por el mero hecho de que coincidía con el apellido de Manuel Azaña Díaz, presidente de la II República Española.

Aquella decisión fue tanto más esperpéntica que el pueblo de Azaña nada tenía que ver con el madrileño Manuel Azaña, nacido en Alcalá de Henares. Pero hace 72 años ningún vecino se atrevió a advertir al comandante Velasco de que su interpretación del nombre de Azaña era errónea, pues en Azaña sólo habla nacido un personaje importante, Santa Juana de la Cruz en 1481. El pueblo de Azaña aparece por primera vez en un documento de 1158 en el que

Sancho III cede cinco yugadas de heredad en Azaña . En 1159 el entonces arzobispo de Toledo, Juan, dona al Cabildo las villas de lllescas y Azaña, que aparecen como " Yleskes et Fazaniam". En un listado de rentas que recibía en 1234 la catedral de Toledo aparece indicada como "Facanna" y en 1399 vuelve a aparecer, esta vez como "Hazaña" en un documento en el que Enrique III indica las cantidades que los pueblos de Toledo y de Madrid deben pagar.

Por todo ello, se formula la siguiente pregunta:

¿Piensa el Gobierno impulsar la recuperación del antiguo e histórico nombre de Azaña para el pueblo que la Dictadura franquista rebautizó como Numancia de la Sagra?

¿Por qué todavía no se ha tomado esa decisión, después de más de 30 años de democracia?

¿Piensa el Gobierno invitar al mencionado Ayuntamiento, que cuenta con una mayoría suficiente para tomar esta decisión, para que promueva la recuperación del nombre de Azaña?

Madrid, 5 de marzo de 2009

Fdo.: Gaspar Llamazares Trigo Diputado de IU

No hay comentarios:

Publicar un comentario