La resignación ante las injusticias cometidas a lo largo de la historia es un craso error: si se deja de luchar por las cosas que se consideran justas, pierde cada cual gran parte de su humanidad.
¿Qué pretendía el milico del Regimiento de Numancia con el cambio del nombre?, pues muy posiblemente borrar su historia y poner el contador a cero como si el pueblo hubiera nacido con la toma por los militares.
Y por qué hay que resignarse:
1. Porque en tiempos de guerra se cometen injusticias y hay que dejar las cosas como están.
Pues hombre, creo que no, una gran parte de la civilización y del progreso humano (y no digamos el progreso científico) se basa en la corrección de errores, en enmendar aquello que no está bien, que se hizo por la fuerza de la sinrazón o el fanatismo ciego.
¿Por qué razón hay que resignarse a seguir los designios del milico del levantamiento armado?
Diré que hace unos años promoví un manifiesto entre historiadores, escritores, directores, artistas de cine y teatro, y no hubo ni uno solo que al explicarles la historia del cambio de nombre no entendieran como lo más lógico y de sentido común que se recuperara el nombre que el pueblo había tenido en ocho siglos (Algunos de ellos con vehemencia como Femando Trueba, Ángela Molina y Penélope Cruz). Añado que en el casi centenar de firmas había personas de todas las tendencias políticas, de derechas, de izquierdas y de centro. Nadie consideró que esta iniciativa fuera una oscura revancha de no sé qué, ni una reivindicación de no sé quién.