18/05/2016
La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo y el eurodiputado Javier Couso han destacado este jueves en Lisboa, donde se ha cerrado la asamblea parlamentaria Europa – América Latina (Eurolat), la “condena unánime” de la izquierda europea y latinoamericana al “golpe” contra la presidenta Dilma Roussef en Brasil, que se consumó con su destitución el jueves de la pasada semana. Este asunto, la “guerra económica y mediática” contra Venezuela, el trato de la Unión Europea a los refugiados, los tratados comerciales y la candidatura de confluencia en el Estado español, han sido algunos de los puntos más destacados que parlamentarios de ambos lados del Atlántico han resaltado en una declaración conjunta tras tres días de reuniones.
“Este nuevo encuentro de Eurolat ha puesto de manifiesto aún con más fuerza que la derecha está organizada a nivel mundial y que esa organización se refleja en la fuerza con la que el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o las multinacionales se empeñan en seguir arrebatándonos nuestros derechos e intentar parar los procesos de cambio tanto en América Latina como en Europa”, ha afirmado Albiol, quien ha apelado al “internacionalismo” y la “unidad de las clases populares por encima de las fronteras” para “plantar cara al capitalismo, al imperialismo y a un patriarcado que ahoga y oprime a la mitad de la población del mundo”.
Couso, por su parte, ha destacado el clima de unidad contra esas políticas. Un clima, ha dicho, “totalmente opuesto al del Parlamento Europeo, donde la gran coalición impone los intereses de los poderes económicos imponiendo su rodillo”. “Aquí ha sido diferente – ha continuado- gracias a la gran presencia de la izquierda política latinoamericana, de los movimientos sociales y de los pueblos indígenas, que ayudan a dar otra dimensión a esta reunión”.
Y es precisamente por esto por lo que, en su opinión, “están tan nerviosos”. “Así lo ha demostrado el PP europeo que, liderado por el PP español, ha intentado meter en todas las comisiones el tema de Venezuela, independientemente de lo que se estuviera tratando en cada momento, con un claro intento de desestabilizar un Gobierno elegido democráticamente y tratar de influir en las elecciones españolas”.
Ambos han resaltado así el gran apoyo que ha recibido la candidatura unitaria a las elecciones Generales de Unidos Podemos y que se ve reflejada en la declaración final. “Hemos sentido el calor por parte de la izquierda latinoamericana y nos vamos con mucha fuerza. Esperamos que después del verano, en Montevideo, podamos celebrar el triunfo en nuestro país”, ha dicho Couso.
El texto de la declaración, de veinte puntos, comienza así con la referencia a “las maniobras de la derecha brasileña que, “con el apoyo del sector empresarial, financiero y mediático nacional e internacional, han hecho caer al Gobierno” de Roussef. “Denunciamos que los que perdieron las elecciones defendiendo políticas neoliberales que fueron rechazadas en las urnas, gobiernan hoy gracias a un golpe de estado ilegal y antidemocrático, que además busca acabar con Unasur y con el actual proceso de integración regional”, denuncia.
Tras una condena “al Acuerdo criminal firmado entre la UE y Turquía”, prosiguen los parlamentarios de izquierdas con un “profundo rechazo a las negociaciones secretas del acuerdo de Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP) entre Estados Unidos y la Unión Europea” y a otros acuerdos como el CETA, el TPP y el TiSA, que “buscan profundizar en la liberalización de la economía, la privatización de servicios públicos y la desprotección del medioambiente, priorizando el beneficio privado a la soberanía de los pueblos y la democracia”.
Sobre Venezuela, reflejan las “constantes acciones desestabilizadoras contra el Gobierno legítimo y democrático” del presidente Nicolás Maduro y rechazan “toda declaración injerencista, irrespetuosa y violatoria de los principios del Derecho Internacional”.
El asesinato de la líder indígena Berta Cáceres, la impunidad con la que operan las multinacionales en Latinoamérica y la persecución diaria contra sindicalistas, periodistas, activistas LGTBi y periodistas ocupa un lugar de importancia en la declaración, que también dedica un punto concreto a la lucha contra los paraísos fiscales.
El texto repasa, además, la normalización de las relaciones entre EEUU y Cuba, poniendo especial acento al fin del bloqueo económico y comercial y al cese de la ocupación de Guantánamo. Tras una referencia de condena tanto al terrorismo como a las políticas neocoloniales de la UE y EEUU, la declaración hace referencia al proceso de paz en Colombia. Un proceso que “proporcione justicia y reparación a las víctimas, incluida una solución del problema de acceso a la tierra, base estructural del conflicto, con vistas a alcanzar una paz firme y duradera”.
Las políticas “neoliberales” del nuevo Gobierno argentino de Mauricio Macri y los despidos masivos en Argentina, los recortes y desigualdades en la UE provocadas por las políticas de austeridad, la salida de Reino Unido de la UE, el derecho al acceso soberano de Bolivia al mar y las recientes catástrofes naturales en Ecuador, Chile, Venezuela y Uruguay cierran un encuentro que volverá a repetirse en septiembre en Montevideo.
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